Tenemos que
ajustarnos a nosotros mismos, y cada ajuste radical es una crisis en la
autoestima: nos sometemos a una prueba; tenemos que probarnos a
nosotros mismos...
Mientras la mente guarda silencio en el mundo inmóvil de sus esperanzas, todo se refleja y prepara en la unidad de su nostalgia.
Existencia de las cosas una al lado de otra en un estado de interpenetración mutua.
En ese camino, si el amor esta hecho para ser
y la esperanza es el hogar... el corazón es libre.